En cierta ocasión, Hermes conducía por toda la erra un carro lleno de men ras, malicia y engaño, e iba distribuyendo un poco de la carga en cada territorio. Se dice que el carro se rompió de repente cuando llegó al territorio de los árabes. Estos arrebataron la carga que iba en él como si fuera muy valiosa y no permi eron que siguiera adelante hacia otros hombres.

Los árabes son men rosos y mendaces por encima de toda raza. Pues en su lengua no hay verdad.